Mundo de ficçãoIniciar sessãoROUX
El látigo vuelve a chasquear contra mi espalda y muerdo con tanta fuerza que saboreo la sangre. No gritaré. No le daré esa satisfacción.
Apenas recuerdo cómo llegué aquí. Uno de los matones de Antonio me golpeó por la espalda mientras aún luchaba contra los Fae en la frontera. Desperté encadenado con plata, con Antonio de pie sobre mí, y desde entonces no ha sido más que dolor.
—¿Dónde está? —La voz de Antonio es fría, controlada. Eso es lo peor: no la rabia, sino este cálculo gélido mientras me arranca tiras de piel.
—No lo sé. —Las palabras salen entre dientes apretados. La misma respuesta que llevo dando durante la última h







