Me observo en el espejo mientras aplico un último toque de rímel para mi primera cita con Roux esta noche. Han pasado exactamente siete días desde que Antonio salió hecho una furia de mi apartamento con aquella advertencia siniestra: "Recuerda lo que te digo, Stella, te vas a arrepentir de esto". Su amenaza me ha perseguido toda la semana, resonando en mi mente durante los momentos de calma y haciéndome dudar si debería cancelar, si su ira era simple posesividad o algo más oscuro que acechaba bajo la superficie.
Pero después de días dándole vueltas, finalmente dije al diablo con todo. Antonio me rechazó. Me llamó sus sobras delante de Roux. No tiene ningún derecho a impedirme intentar construir una relación con mi segunda oportunidad. La diosa de la luna no concede vínculos de pareja a la ligera, y me niego a dejar que los celos de Antonio me arrebaten esta oportunidad.
Salgo de mi habitación y me encuentro a Zella en el pasillo. Le pregunto de inmediato qué le parece mi atuendo.
—Cre