Todos los ojos estaban clavados en la hembra que tenía el mismo rostro de Alyssa pero su mirada era distinta, sus ojos ardían con una furia que la verdadera Alyssa nunca había mostrado.
—No soy “Alyssa” —dijo con voz cortante—. Mi nombre es Aria. Pero no vine a perder el tiempo con presentaciones estúpidas. Comencemos.
Ella puso en postura de combate, flexionó las rodillas y cerró los puños con precisión letal, Aria poseía el porte completo de una guerrera.
Acheron la miró incrédulo y su