Mundo de ficçãoIniciar sessãoCaminar al lado de Alex fue algo que, hace dos años atrás estaría sintiendo como un sueño hecho realidad. En cambio, esa noche lo único que pensaba mi mente era en todas las diferencias que tenía con Alejandro: su forma de hablar, la risa, la altura, el caminar, las manías con las manos; en que Alex no le gustaba dejarse crecer la barba y por lo mismo se veía de menor edad.
Cuando subíamos al andén en las calles que







