Mundo ficciónIniciar sesiónEsa costumbre de los empleados de reunirse en las noches de los viernes para comer y hablar sobre lo que hicieron en la semana me ponía los pelos de punta. El que yo estuviera cambiando mi personalidad no decía que de un día para otro me volvería la más sociable.
Ahí estaba, al lado de Alejandro comiéndome un arroz de pollo en completo silencio mientras veía a todos conversando entre carcajadas y aplausos; contando chistes, hacien







