33. Un papel firmado
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Zaira
Preparé una sopa nutritiva y algunos platos sencillos, a pesar de la hora. Él había dicho que tenía hambre, y no iba a arriesgarme a desobedecerlo. Mientras cortaba los vegetales y vigilaba el caldo hirviendo, Frederic entró a la cocina en silencio. No dijo nada ni se mostró hostil conmigo, y agradecí ese pequeño gesto en mi interior.
Cuando la sopa estuvo lista, le serví un cuenco a Frederic y me dispuse a llevar el resto. Mi primera parada fue la habitación de Samuel. No sabía si d