26. Poisoned Apple
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Karen
Llamé a Zaira porque me gustaba más este trabajo cuando ella me acompañaba y así salía de las garras de su madre para variar.
—Hola, Karen —dijo de forma comedida.
Me pareció algo extraño, pero no le presté atención y seguí.
—Amiga, quería que me acompañaras hoy al trabajo —lance mi pedido, sin mucha cháchara.
—¿Acompañarte? ¡Claro! Ya mismo salgo para allá para ayudarte en el hospital —dijo de forma apresurada
—Eh… sí, claro —respondí de forma automática— te espero donde siempre.
Esto