123. Respirar más tranquilo
123.
Michelle había llegado con la caballería, y Gabriel pudo respirar más tranquilo. Desde las camionetas negras, sus hombres descendieron con armas en mano, disparando sin piedad contra los atacantes.
Él soltó una risa baja y burlona mientras observaba el caos que se desataba a su alrededor.
—Qué tontos… Atacarme en mi territorio —murmuró con diversión oscura.
A su lado, Zaira temblaba. Su respiración era errática, su cuerpo rígido.
—Gabriel… —susurró con la voz quebrada.
Él giró el rost