105. Se pasan bacterias
105
Zaira
—¿Qué es esto? —murmuré a Gabriel en cuanto llegué frente a él.
Pero él no me dejó hablar.
En un solo movimiento, me tomó por la cintura y me besó.
Fue un beso profundo, robándome el aliento, envolviéndome por completo en su calor. Su lengua invadió mi boca con urgencia, con una pasión que me hizo temblar. Yo no hice nada para resistirme… solo me dejé llevar, perdida en él, en su aroma, en la firmeza de su abrazo.
Solté un gemido bajo.
—¡Puaj!
Unos sonidos de arcadas falsas nos hicier