XXXVI. Aquí sobra, uno de los dos
Al llegar al destartalado departamento, Athur tocó la puerta temblando por tener a Matt parado a su lado.
- ¿Quién? - se escuchó la voz de una mujer desde el interior
- Abre la m4ldita puerta, soy yo- le dijo Arthur entre dientes, con algunas fugas de aire por los dientes que perdió.
Se escucharon unos pasos y una alegre Fiona abrió la puerta.
- ¿Ya tienes el dinero de esa infeliz? – le preguntó emocionada, pero al ver las condiciones de su esposo y al hombre parado a su lado, casi se desmaya e