XV. Mi inocente y dulce esposa
Callum y Ailsa miraban asombrados todo el hermoso paisaje. Matt se divertía con ellos.
Parecía que él era el que había vivido toda su vida en Escocia y ellos de verdad acababan de llegar de los Estados Unidos, así de metidos estaban en su papel.
Salieron temprano en la mañana, porque tampoco quería darles tiempo a sus queridos parientes de tramar nada.
Desayunaron en el camino y luego siguieron su recorrido de horas, hasta el pueblo apartado, donde vivía la Sra. MacLeod.
Matt estacionó el auto