LII. Llegó el momento de mi venganza
Elizabeth sentía una adrenalina como nunca antes, todos sus planes estaban saliendo a la perfección y nadie sabría que era ella quien había ordenado el secuestro de esa mujer.
Además, por si algo salía mal, se había encargado de buscarse un cómplice, alguien poderoso que la respaldaría si las cosas se pusieran feas y tenían que escapar.
Tenía la grabación de la conversación que sostuvo con Matthew para entregarle en bandeja de plata a la mujer que quería, solo con la condición de que no le perm