POV: Alma
Despierto sin saber si afuera es de día o de noche.
El panel de la pared finge un amanecer perfecto, pero aquí abajo no hay sol, solo programación. Me quedo tendida unos segundos, oyendo el zumbido del aire y nada más.
Luego escucho sus pasos.
—Voy a entrar —avisa Alex desde la puerta.
—Pasa —digo, con la voz todavía áspera.
Entra con una bandeja. Huele a café, pan tostado y a él. Bosque mojado, tormenta contenida. Mi omega se despierta antes que mi cerebro.
—No sabía si estabas despierta —dice.
—Tu olor llegó antes —se me escapa.
Sus ojos se oscurecen un segundo. Lo nota. Lo noto. Deja la bandeja en el escritorio y toca el control del panel.
—Mañana —dice. La luz sube un tono—. Al menos aquí dentro.
Me incorporo. La camiseta que llevo me queda grande y corta. Él finge mirar la bandeja, pero su atención se engancha medio segundo en mis piernas desnudas antes de subir otra vez. Ese medio segundo me calienta más que el café.
Me siento frente al escritorio. Él se apoya en el bo