Alicia
Marina me tiene de los nervios, se ha empeñado en comprar un último capricho para la boda. Yo solo espero que esa energía que se gasta, le llegue para cuando tengamos que buscar mi vestido para la boda.
La pobre está que aún no se lo puede creer, está como en una nube de algodón de azúcar. Todo es Paul esto, Paul lo otro, es que Paul tal,... y seguro que es un primor, pero ya cansa.
–¿Nos falta mucho para largarnos de aquí? –llevábamos ya más de media hora de reloj para elegir unas cop