Marina
Mi alma llora por Alicia. Aún recuerdo sus ojos rotos de dolor por la traición. Nada más llevar al departamento le conté a Paul todo lo que había pasado. Lloré en su abrazo durante minutos eternos.
Él me decía que había hecho bien, pero yo aún tenía remordimientos, había hecho sufrir a otra persona, que antes de mi confesión era tan feliz e inocente en su relación. Paul me hizo ver que ella estaba viviendo un engaño que yo le había abierto los ojos, y que ya era cuestión de lo que ella