La fiesta fue hermosa, tiraron la casa por la ventana, la elegancia y el lujo sobrepasaba la imaginación de cualquiera, nos fuimos antes de terminar, cansados de ver como Adellete parecía un maniquí, la paraban aquí, la dejaban allá, sin darle la importancia que se supone merecía, la vi rabiar y llorar un poco, me complacía verla a si de humillada, tal cual como ella ayudo a Victoria a hacerme la vida de cuadritos
—¿Cansada?
—Un poco
—Bautista bebió demasiado y se le subió, mira como ronca, sé