No somos enemigos

Despues de esa conversación, Angeles lloro mucho, se desgarro la garganta de tanto llorar, su dolor me hizo querer morir en ese momento, despues de un rato largo, me miro, sonrió triste y se metió al baño, salio despues de una ducha y se durmió sin siquiera mirarme de nuevo, esta versión rota e indiferente de mi omega me está matando y el unico culpable soy yo, fui un imbécil, primero debí protegerla de mí mismo

—¿No puedes dormir?

—Al parecer tú tampoco Bautista, eso que te traje arrastrándote
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