Los dias pasaron y Angeles solo llegaba a dormir, supe que volvió a estudiar algo de psicología infantil, me gustaba que quisiera reanudar su vida, la idea de que algun muchachito de la universidad intentara coquetearle era lo que me disgustaba
—¿Podemos hablar?
—Buen día señor Hancks, claro lo escucho
—¿Hasta cuando va a decirme señor Hancks? Soy tu esposo Angeles
—Nominal, somos esposos nominales, por eso debo de mantener la distancia y el respeto, no vaya a ser que su omega se ponga celosa