Por Débora
Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, Soledad y yo, nos acercamos al mismo tiempo a Leyla y la llevamos a un rincón.
-¿Qué te pasa? Buscaste a Tiziano toda la noche.
-Ya les dije la otra vez, me gusta.
-Está en pareja y su mujer está presente.
Le dice Soledad.
-Parece que está enojada con él y celosa de mí, a lo mejor se pelean.
No podía creer lo que decía.
-¡Se van a casar!
-A lo mejor no se casan, ustedes no son las únicas que pueden destruir una pareja.
-No destruímos nada, sa