Defiende a Marta

Por Débora

Nos quedamos en su departamento, nos dormimos pegados, sintiéndonos.

Me despertaron sus besos.

Es como que sus caricias y sus besos me ordenaran dejarme llevar por placer.

Y yo era sumisa a sus órdenes y gozaba con ellas.

Con la llegada del día y la iluminación del sol que se expandía por toda su habitación, ya que algunos rayos se colaban, juguetones, a través de las rendijas de la ventana, nuestros cuerpos se delineaban perfectos y no había sombras ocultando nuestra desnudez.

Parec
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