Tandil, 1922

- Madre. Yo no amo a ese joven.

Irma del Carmen permanecía erguida frente a la cama de su madre. Arsendina había despertado muy mal esa mañana, y no había podido levantarse. Irma y Beatriz entonces se organizaron para prepararle el desayuno a su padre, la vianda para que llevara a la cantera, y dividirse las labores de la casa. En el momento en el que fue a llevarle una tisana a su madre y a cambiarle la botella de agua caliente, aprovech&oacut

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