Mundo ficciónIniciar sesiónLas ventanas de la antigua casa Phers, abiertas de par en par, dejaban escapar los acordes de la música del piano. Matilde se había esforzado en buscar una profesora para que diera clases gratis a varias niñas de familias trabajadoras. Cuando veía a las hijas de los picapedreros y de las modistillas pulsar las teclas de marfil con concentrada circunspección y saltar de alegría al conseguir arrancar por primera vez los acordes de un







