Mundo ficciónIniciar sesión- Las señoritas no están_ se apresuró a decir Matilde.
Erguido frente a la puerta, rígido en su uniforme militar, el coronel Alcázar la miraba, otra vez con la sonrisa petulante bajo su bigote.
-Lo sé. La vine a visitar a usted, Matildita.
Turbada y sorprendida, Matilde recibió un ramo de rosas y una caja de bombones finos que le tendió el hombre.
- ¿Y no me va a invitar a pasar? ¿Así







