Auracio
Nos damos la vuelta para ver a la entrada de la cocina, a Marco y Marianne que nos miran atónitos.
- Auracio, ¿no deberías estar en otro lugar, que aquí?
- Esta... cabeza hueca nos ha interrumpido.
- Haha
Él estalla en risa.
- ¡No es gracioso!
- ¿A dónde la llevas así?
- Al sótano. Va a aprender a respetarme.
La arrastro detrás de mí.
- ¡Alto, tenemos trabajo que nos espera, por favor no caigas en su juego!
Marianne intenta hablar, pero no la dejo tomar la palabra.