Lisa
Él se detiene y me posiciona de lado, él siempre entre mis muslos, sus labios devoran mis senos, me abraza más fuerte contra él, sigue penetrándome.
Estoy al límite, tomo todo lo que me da como placer, me someto a su salvajismo con devoción.
Él redobla la intensidad antes de eyacular abundantemente dentro de mí, continúa, yo lo alcanzo unos segundos después, estoy empapada, cansada, pero feliz, muy feliz. Él posa un beso en mi nariz.
- ¿Estás bien, no te ha dolido demasiado?
- No, has sido