Salvador
Miro a esta mujer entre nuestros brazos, es tan hermosa. Ella es nuestra de nuevo por toda la noche. No entiendo cómo hemos llegado a esto. Lo que importa ahora es darnos placer como siempre hacemos con ella. Ella se entrega completamente a nosotros, a nuestros deseos perversos, a nuestras fantasías más locas. Con ella, no tenemos vergüenza de expresarle lo que queremos.
Nuestras manos están por todo su cuerpo. Ella gime, grita su frustración por no ser satisfecha por nuestras tres pol