Sarah
No puedo decidir a dónde ir, porque estoy hecha un lío. ¡Quieren volverme loca! Me muevo, pero ellos son como dos muros que me impiden avanzar. No tengo otra opción que gritar:
- ¡PAPÁ... PAPÁ...
- ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué le están haciendo a mi hija?
¡Se apartan al escuchar la voz de mi padre! Corro a lanzarme en sus brazos. Me abraza con fuerza mientras mira a esos dos locos.
- ¿Puedo saber qué le han hecho? pregunta mi padre.
- Nada, señor, estoy aquí para pedir la mano de su hija.