AURACIO
Miro a esta hermosa mujer que pasea entre los invitados, ¡su presencia es tan radiante! Ella tiene a su alrededor esa luz que hace que sea amada donde quiera que va, siempre atrae las miradas. Es magnífica. Nuestros miradas se cruzan por un instante y el tiempo se detiene, nos miramos con intensidad. ¡Mi reina! Finalmente es mía, mía y de nadie más. Estoy tan feliz. No solo por su presencia, sino por todo lo que aporta a mi vida: su alegría, su competencia en todo tema, su complementari