Ariane
Respondemos afirmativamente, aunque no he preparado nada, solo diré lo que tengo en el corazón, empiezo, le tomo las manos:
- Mi querido, mi rey, cuando te conocí te encontraba insoportable, y adoraba llamarte El idiota. Pero poco a poco, con paciencia, me hiciste sentir como una reina, tu reina. Me pusiste en un pedestal. Solo tengo que chasquear los dedos para obtener lo que quiero. Me hiciste sentir muy importante, algo que nunca me había sucedido desde mi nacimiento. Con tus atencion