Las palabras de Liam salen de su garganta con una voz ronca repleta de placer, un ruego que viaja directo hasta la entrepierna de Rebecca mientras esta piensa que hay algo pecaminosamente erótico en sentir el tacto rudo de la mano de él y verlo provocarla en el espejo.
Liam parece saber justo lo que ella está pensando porque ve sus ojos en el reflejo.
‒Tú solo tienes que observar. Ve lo que te puedo hacer, nena.
Sus dientes se cierran en el lóbulo de su oreja haciendo que un sonido de sorpresa