CAMERON
Por un instante, fue como si Cameron Kuir dejara de existir y solo hubo vacío, negrura y desastre, nada…
De repente, me di cuenta de que miraba al interior con los ojos bien abiertos, impresionado e incrédulo a partes iguales, y sentí que las piernas me temblaban, y fallaron al punto en el que me fui hacia atrás y caí de sentón.
Paul corrió, también Tom, y se apresuraron a ver en el cuarto.
Apenas darse cuenta de lo que pasaba, Tom volteó y ordenó:
—¡Hay que sacarlo de aquí!
Se acercó,