GIANNA
En un segundo se podía cortar la tensión con un dedo; sin embargo, mis ojos seguían entre un Vik aparentemente calmo, pero incisivo a más no poder, y una Melania que barajaba cuál respuesta sería la correcta en su cabeza.
—Al parecer el trono se te ha subido a la cabeza, Cameron. A veces siento asco de que lleves el mismo nombre de tu padre.
¡Auch! Eso me dolió y no fue conmigo. Volteé a ver a Vikram, cuyos orbes se oscurecieron un poco, y le sonrió con simpatía después de encogerse de h