CAMERON
—¡Oh, lo siento, iba a tomar mi copa y solo se me resbaló! —exclamó fuerte Rosemarie.
Me levanté de golpe de mi asiento al darme cuenta de que su vino tinto ahora me escurría por todo el pantalón.
—¡¿Pero qué te pasa?! —exclamé sin poder evitarlo y me eché hacia atrás.
Ella puso una expresión retorcida que trataba de parecer pena y sorpresa, pero pude ver fácilmente detrás: no le gustó que Lau hablara de invitar a Gia, mucho menos que fuese aceptado.
Dios… ¿por qué tenían que existir pe