GIANNA
Ahora tenía un compañero de viaje… supongo que eso era bueno; después de todo, Tom era genial con los puños y de seguro debía tener un arma. Si algo salía mal, contar con él era lo mejor.
Vik era un tonto no tan tonto, y ahora me sentía mal de haberlo increpado por dejar que Thomas se fuera, cuando lo único que hacía, que hacían ambos, era velar por mi bienestar, aunque a mis espaldas. Supongo que con un propósito.
Conseguimos un vuelo barato a Seattle, y llegamos entrada la tarde. Alqui