GIANNA
Dios mío… las facciones, la nariz, el cabello, la forma de los ojos, la posición de las orejas… ¡incluso el nacimiento y la forma de la barba!
Sentí que el mundo se me removía por dentro, y un terrible mareo me abrumó. Hasta en la voz se le parecía, en la forma en la que hablaba.
No… Esto solo debía ser una loca coincidencia de esas que el mundo soltaba de vez en cuando, ¿verdad? Porque Cameron Kuir II estaba mu.erto y enterrado desde hacía mucho tiempo, y pasó a mejor vida al otro lado