“Y esa valentía la tenemos tú y yo” —añadió Laura, apoyando su cabeza en el hombro de Alex—. “Somos ejemplos de que el amor y la trabajo pueden coexistir en armonía, sin secretos ni miedos.”
Sus palabras resonaron en el silencio de la noche, y en ese momento, ambos sintieron una profunda conexión con el universo, como si su historia fuera solo una pieza de un rompecabezas mucho más grande, lleno de posibilidades y sueños por cumplir.
Al día siguiente, en la oficina, la rutina parecía cobrar un