Se vistió con ropa cómoda pero presentable: unos pantalones de tela suave, una blusa de algodón y unas zapatillas confortables.
Se miró al espejo y vio un reflejo que le gustó. Sus ojos brillaban con una nueva luz, su piel parecía más luminosa, y había una suavidad en su expresión que no recordaba haber visto en mucho tiempo. Era la Laura que había estado oculta bajo capas de estrés y preocupación.
Al caer la tarde del tercer día, tomó un taxi hacia la clínica. El trayecto esta vez no fue de in