Y, con esa última estocada, ninguna de las esclavas siguió a Alyssa, cuando ella salió con Lana y Giulia por el pasillo. Ambas corrieron, aprovechando la oportunidad de tener el pasillo aún vacío. El cuerpo de Lana se agitaba un poco en los brazos de Alyssa, pero ella le puso una mano en la espalda para mantenerla lo más firme posible.
Solo que, cuando Giulia y Alyssa llegaron a la entrada de la cocina, a poco de sumergirse nuevamente en la sala llena de guardias, Giulia detuvo la acelerada cor