—Si papi, ¿podemos dormir contigo? —pide Antonella con un puchero.
—¿Y dónde dormirá su madre? —Claro que la cama era lo suficiente grande para que durmiéramos todos, pero Sam y yo somos pareja, necesitamos privacidad por las noches después de un día duro de padres.
Samantha.
—Hola Patrick. —Saludo a mi jefe cuando lo veo en la oficina.
—Hola Sam, disculpa la hora. —Me regala una sonrisa penosa.
—No se preocupe. —Le sonrío y luego camino a mi oficina para buscar los libros.
Escucho unos pasos