Capítulo 18: Multitud en el hospital.
El rostro de David se fue transformando de la sorpresa al enfado, mirando a mi exesposo.
—Ya tenemos que irnos, Charlotte —anunció Frederick, soltando mi cuerpo para agarrar mi muñeca como su nueva prisionera.
Tiró de mí, obligándome a caminar. David tomó mi otra muñeca. Cómo un juguete siendo jalada por dos niños, me vi obligada a permanecer en mi lugar. Por suerte, Frederick no siguió tirando de mi extremidad, de lo contrario, me sacaría el hombro de lugar.
Los ojos de mi exesposo fueron a