Capítulo 36.
Kaelen finalmente me soltó y me sacó de la habitación.
Recorrimos los pasillos hasta llegar al jardín donde había acampado su ejército.
Solo que ya no había tiendas.
En su lugar, había grandes bultos de tela repartidos por el lugar, cuidadosamente atados y preparados para ser transportados. Todo parecía recogido. Listo para marcharse.
Kaelen observó el campamento con expresión satisfecha.
Entonces me tomó del cuello y me colocó a sus pies, exactamente como había hecho durante la subasta de la n