Capítulo 34: Dominic
El viejo Sargin se me acercó cojeando, apoyado en ese bastón y con esa sonrisa de imbécil que no engaña a nadie. Me puso la mano en el hombro como si fuéramos íntimos, ignorando que acababa de ponerme en un aprieto delante de toda la Guardia.
—Mañana a primera hora nos vemos con el consejo —me soltó al oído—. Hay que oficializar lo de Magnus. No podemos dejar el puesto de Beta vacío; la manada necesita ver que aquí hay alguien al mando.
Asentí sin mirarlo a la cara. Orden. Q