Capítulo 32
Emma
Subí las escaleras de dos en dos, entré a la habitación y me tiré contra la ventana.
—¿Ahora eres un machista? ¡¿Desde cuándo una pelea es solo cosa de hombres? Yo solo… quería ver. —Qué vergüenza, allí frente a todos, despreciando mi presencia.
No lo entiendo. No logro entenderlo. Anoche se mostraba tan…
¡Mierda!
Siempre igual.
Esta era su verdadera cara. Quizás me trataba de ese modo porque su futura esposa estaba por llegar y no quería que me viera, a lo mejor lo que decían