29. Hasta que explote
29
Ryder
Me di la vuelta con el cuerpo temblando, tenía que irme, estaba a punto de hacer una estupidez, cuando sentí la mano de Aiden detenerme por el brazo.
—No puedes irte ahora, Ryder —dijo serio, bajando la voz, pero sin perder firmeza—. La reunión es en quince minutos. Si se firma, hablamos de más de cien millones de dólares. No puedes tirar todo a la mierda por una asistente insignificante.
Me giré tan rápido que casi lo golpeo. Lo miré directo a los ojos y gruñí, con los dientes apretad