101.
MICHAEL
El pasillo se vuelve demasiado estrecho para todo lo que siento.
Camino de un lado a otro frente a la puerta de la UCI como si pudiera desgastar el suelo con la suela de mis zapatos. Mis manos no se quedan quietas. Las junto, las separo, las paso por mi cabello, por mi rostro. Respiro hondo una y otra vez, pero el aire no parece suficiente.
Acaba de abrir los ojos.
Raquel abrió los ojos.
La imagen se repite en mi cabeza como un eco imposible de detener. Sus párpados moviéndose con difi