Cap. 211: No traje ninguna semilla...
Nikolai mantuvo las manos firmes sobre el volante, con la vista clavada en la carretera. Por fuera, su rostro no mostraba la menor emoción; era la misma máscara de hielo de siempre. Sin embargo, por dentro, la incertidumbre lo estaba carcomiendo. No quería sonar entrometido ni parecer ansioso, pero el silencio dentro del auto se le hacía insoportable.
—¿Cómo le fue con el señor Pierce, mi señora? —preguntó al fin, con su habitual tono seco y profesional.
Leonor, sentada en el asiento trasero, m