André se movía en el restaurante francés con la soltura de quien conoce cada rincón del menú. Con un gesto elegante, le recomendó a Grace el Coq au vin (Pollo al vino) y un Soufflé de queso que, según él, era el mejor de la ciudad. Grace, con la mente dividida entre la desconfianza y la necesidad de cerrar el trato, aceptó sus sugerencias sin rechistar.
—Y bien, dime qué empresa es —preguntó Grace, yendo directo al grano mientras el camarero se retiraba con la orden.
—Se trata de Vitalis Pharma