C76: Ve por esos niños.
Poco a poco, el balanceo violento del yate fue cediendo hasta convertirse en un vaivén rítmico y pesado. El motor seguía muerto, pero la embarcación parecía haber encontrado un equilibrio precario entre las olas. Grace, con el corazón todavía galopando contra sus costillas, sintió el peso firme y protector de Dominic sobre ella. La oscuridad en la cabina era casi total, rota solo por los fogonazos de los rayos que se filtraban por los cristales empapados.
—Ya no necesitas estar encima de mí —su