C69: Un día juntos.
Dustin, que había estado observando la escena con una fascinación oscura, dio un paso al frente. Recorrió a Grace de pies a cabeza con una mirada lasciva, deteniéndose en sus labios antes de mojarse los suyos con la punta de la lengua.
—Vaya, que tienes agallas —soltó Dustin con una voz cargada de una intención turbia—. Con razón mi primo babeaba por ti. Tienes ese fuego que a los Pierce nos vuelve locos.
Grace no retrocedió ante la invasión de su espacio personal. Lo miró con el desprecio que