C102: Ellos no se van a divorciar.
Sarah se quedó paralizada junto a la puerta entreabierta de la habitación, con la respiración contenida y el corazón golpeándole las costillas. Cada palabra de Dominic se clavaba en sus oídos como un puñal. Se llevó las manos al rostro, ahogando un sollozo, mientras las piernas le temblaban al procesar la sentencia de muerte.
—No... —susurró para sí misma, con los ojos anegados en lágrimas—. No puede ser verdad.
Sintió una opresión insoportable en el pecho. No podía seguir escuchando cómo Domi